Francisco Torres García

La estantería del historiador

Categoría: Cine, música y libros Página 1 de 6

Resistiré

Canciones para la cuarentena RESISTIRÉ (Manuel de la Calva y Ramón Arcusa, 1988) ‌

“Resistiré erguido frente a todo… soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie”. Dado que esta canción suena a casi a todas horas los más jóvenes habrán descubierto al Dúo Dinámico. Manuel de la Calva y Ramón Arcusa, el Dúo, llevan 61 años en el escenario. No son unos jóvenes porque andan por los 80 y… Siguen actuando para su público y forman parte de la banda sonora de una parte de España… ¡Hasta hace poco actuaron en el festival indie por excelencia, Sonorama! Han sido en la historia de la música pop Española insustituibles, con su estilo entre el pop-rock, incorporaron armonías a los 3 o 4 acordes que se empleaban cuando empezaron. Su carrera ha tenido algo del Guadiana, desaparecen y vuelven a la vida de los españoles que nacieron entrados los cuarenta y que eran jóvenes a finales de los cincuenta y así hasta 1967, también a la de los que los redescubrieron a finales de los 70 y principios de los 80 que entonces también andaban cumpliendo 15 años, y ahora… Me alegro, porque yo crecí con ellos -evidentemente soy más joven-. En casa había tocadiscos y a mi padre le gustaban y a mi madre no. Todavía conservo algunos EP (discos pequeños de 4 canciones a 45rpm): “¡Oh Carol, loco estoy por ti…!” Forman parte de la banda sonora y de la memoria colectiva de medio país. Hasta Delibes incluyó la letra de Lolita tiwst en su novela “El príncipe destronado”. Suenan en la memoria de los abuelos de mis alumnos, también de algunos de sus padres. Y ahora , por el funesto COVID, su canción ”Resistiré”, un himno intergeneracional, es conocida por los más jóvenes. “Quince años tiene mi amor” es un clásico; “Quisiera ser” un himno”;”Amor de verano”, cogió por sorpresa a los hijos de sus fans, porque sonaba en un memorable y lagrimoso capítulo de Verano Azul (¿Quién no vivía un romance de verano?) y “Perdóname”, pues fue eso (en los 60 lo de un hombre pidiendo perdón de aquella forma era todo un exceso). En la primera mitad de los 60 estaban en España por encima de los Beatles. Y para los niños de mi generación y para casi todos los que veían la única televisión y se tomaban Eurovisión como una competición casi patriótica, unos héroes porque compusieron el afamado “La,la,La” derrotando,encima, a la pérfida Albión (Inglaterra). Se bajaron de la escena en 1972, porque sus canciones quedaban fuera de onda entre tanta canción protesta y el florecimiento de los cantautores, la mayoría de estos no sobrevivieron artísticamente a su tiempo. A finales de los 70 volvieron y vendieron más de un millón de ejemplares de un recopilatorio situándose por encima de John Lennon, Supertramp, Police, Diré Strait y un Julio Iglesias en pleno despegue. En los 60 fueron los ídolos de la primera generación plenamente teen española, sobre todo femenina; tuvieron clubs de fans y hasta un cómic con sus aventuras… En los 80 las nuevas teen los redescubrieron merced a un LP romanticón (”Tú vacilándome y yo esperándote” o “Regálame una noche”). En el 88, en un nuevo LP apareció “Resistiré”, que fue un éxito que Almodóvar incluyó en la película “Átame”. Ahora, en 2020, volvemos a cantar ”Resistiré”… y este verano el Dúo tenía su habitual gira con 20 conciertos. (PD: Recomiendo escuchar “Somos Jóvenes”, que es una canción que dice mucho sobre el horizonte optimista con el que los jóvenes españoles se asomaban a la década por tantas cosas prodigiosa)

Cine de cuarentena: Jezabel

Cine de cuarentena Jezabel, 1938 de William Wyler

Cuando pude ver Jezabel ya era Bette Davis la mala malísima del cine (te podía ver morir y hasta asesinarte sin inmutarse).Claro que ella podía decir, como la novia de Roger Rabitt, que la habían hecho así. Quizás la gloria de la transformación sea achacable a su enamorado William Wyler (después veis en orden La carta y La Loba), director de este inmenso melodrama con triángulo amoroso sobrevenido y epidemia mortal incluida, aunque aquí sirva de camino de redención. La cámara mima a Bette Davis porque nos tiene que cautivar (Maléfica es bella) pese a que reúne todas las maldades que acompañan a la Jezabel bíblica (dominadora en todos los sentidos, quiere un esclavo por marido, caprichosa, altiva, orgullosa, desafiante, segura del poder de su sexo…). Wyler lo consigue: ¡Cómo no dejarse seducir por Jezabel con esos magníficos planos, con una cámara que juega con sus ojos inmensos y con aquellas frases! (“Lo deseaba tanto que no podía hacerlo”). Es cierto que Bette Davis estaba despechada por ser rechazada para ser Escarlata en Lo que el viento se llevó; no que la película fuera una réplica. Cierto que entre Escarlata y Julie Marsden hay parecidos pero también diferencias. Las mismas que marcan el rostro de Vivien Leigh y el de Bette Davis. Cuando se quiere aprender cine se tiene que ver una película de Ford o de Wyler. No hay otra. En esta ocasión el encuadre, el juego de la cámara y su posición, la claridad fotográfica son un prodigio (aunque ahora se estile lo borroso en los fondos), pero también el modo de contar la historia y lo que Wyler nos quiere decir por debajo del melodrama. Todos bailan alrededor de Jezabel (algunos dirían que hay cierta reivindicación femenina en el desafío a las normas de la protagonista). Está el novio, Henry Fonda (capaz de poner nervioso por su papel al público masculino: “Iba yo a aguantar”), y dejo para cuando la veáis la opinión sobre su significado incluida su capacidad de devolver el reto. Hay grandes escenas, mitos para cinéfilos. El afamado baile -los directores se lucen en ellos-, como lo es el de Lo que el viento se llevó, con un movimiento de cámara que subraya este momento clave con el apoyo de la gran partitura de Max Steiner. La escena de la teórica petición de perdón en el jardín, pletórica miradas y de aviesas intenciones, de esperanza y venganza; esos juegos de miradas de Bette Davis tentando a un hombre casado (“Nadie me ha hecho llorar, solo tu”). Ver Jezabel es un ejercicio de pasión por el cine y un lujo de escenarios y vestuario para colocarnos en el Sur de antes de la guerra de secesión americana. Aunque siempre quede en el recuerdo el desafiante vestido rojo que en realidad era un escarlata oscurecido y la pugna dialéctica con el blanco.

“En 1945 el donativo de Franco al Patronato de Presos era de 250.000 pesetas”

Entrevista en Diario Ya sobre nuestro libro Franco una biografía en imágenes. Apuntes para un retrato personal

“En 1945 el donativo de Franco al Patronato de Presos era de 250.000 pesetas”

Redacción Diario Ya.- Este martes, a las 19.00 horas, en el Casino de Madrid se presenta una obra que, sin duda, no va a dejar indiferente a nadie y que tiene el valor de derruir lo que se definen como los “antimitos del antifranquismo”. Tras dos años de trabajo llega a las librerías el libro “Franco: una biografía en imágenes. Apuntes para un retrato personal” realizado por el historiador y colaborador de Diario Ya Francisco Torres García y por Dionisio Rodríguez. Cuenta además con un sorprendente prólogo firmado por Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordiú. En el acto de presentación intervendrán también el abogado Luis Felipe Utrera-Molina y el periodista Eduardo García Serrano. Por ello hemos conversado sobre esta obra con Francisco Torres.

-Tiene usted la costumbre de dar “puñetazos sobre la mesa” cada vez que presenta un libro. Después de sorprendernos con “Franco Socialista”, que va por su segunda edición, ahora nos trae esta biografía en imágenes del Generalísimo de más de 700 páginas, en gran formato, más de 1.600 fotografías y no pocos documentos y revelaciones que van a poner de los nervios a la historiografía antifranquista. Y no han dejado en ella tema polémico sin abordar con documentos inéditos… Háganos un adelanto en primicia para los lectores de Diario Ya.

-Indique que se trata de puñetazos retóricos… ¿Una primicia? Que desde 1943 existía el Patronato Nacional de Presos y Penados. Se había constituido para ayudar a los presos o sus familias que habían salido o estaban saliendo de las cárceles, la inmensa mayoría “republicanos”, para comprar muebles, ropa, alimentos… Gran parte del dinero de estas instituciones no salía de los Presupuestos sino de donaciones, entonces “suscripciones”, y Franco contribuía a la misma todos los años. Así, en 1945 su aportación fue de 250.000 pesetas (el salario de un obrero en Madrid podía ser de unas 400/500 pesetas al mes).

-En el libro se abordan temas como la pretendida y supuestamente ilícita fortuna de Franco, la denominada “represión”, la labor humanitaria durante la II Guerra Mundial, el papel de Carmen Polo y de su hija Carmen Franco, su relación con Juan Carlos I, rebate el mito del dictador odiado y aislado, explica con detenimiento los apoyos políticos, sociales y populares que Franco tuvo…

-Me interesaba mucho ese último aspecto. Se abusa del término “dictador”. Desgraciadamente se ha perdido la precisión intelectual y no pocos historiadores, periodistas y tertulianos -estos últimos son una nueva especie- recurren a él para manipular la realidad. Abusan del calificativo sabiendo que con él convierten a Franco en un individuo de poder omnipotente y arbitrario que lo hace todo sólo y lo aplica mediante la fuerza con el concurso de instituciones odiables (el ejército o las fuerzas represivas), desaparecidas (el Movimiento)… Así ocultan no sólo los apoyos sociales y populares que Franco tuvo, sino también el consenso social que fue incuestionable a partir de los cincuenta. Es un caso único, porque no solo conservó los apoyos iniciales (la media España que se sublevó o rebeló en julio de 1936 porque en palabras de uno de sus líderes no se resignaba a morir) sino que los amplió entre las masas neutras del país. No solo explicamos esto en el libro, sino que es algo que se desprende de las imágenes, que el lector ve.

-No sé si será exacto, pero esta es la primera biografía de Franco cuyo sustento son las fotografías. Cientos de ellas son inéditas y la mayoría de gran calidad dado el tamaño de impresión del libro 23 x 31.

-El editor ha hecho un gran esfuerzo. Hoy se imprime poco en gran tamaño, tipo folio, y menos en este que es mayor, pero las fotografías se tienen que ver bien. No pocas provienen de negativos, algunas se han restaurado; y Franco debía de ser bastante cuidadoso. En la selección y el tratamiento ha sido fundamental el trabajo de Dionisio Rodríguez. No sé si será la primera en puridad como usted apunta, pero sí en el concepto de una biografía realizada y estructurada a partir de fotografías. Es el texto el que ilustra las algo más de 1.600 imágenes y no a la inversa, que es lo habitual. Pero, además, es que son las fotografías de Franco, las que tenía en su archivo y que hemos podido localizar: unas están en el archivo de la FNFF, otras han sido cedidas por su familia. Inicialmente trabajamos sobre unas 6.000 fotos y seleccionamos unas 2.000. Tenga usted en cuenta que no es inusual que de un acto o de una sesión nos encontremos con 10/20 fotos. Luego contamos con algunas cedidas por familiares de sus ministros. Al estimar que no teníamos todo el material que guardaba no entramos en elucubraciones sobre por qué unas sí y otras no. Sí invitaría al lector a que se planteará la selección en los 50-60, que es donde teníamos más material, de fotos que tenía de audiencias y visitas internacionales. En ellas probablemente haya algo de afinidad con las personas y delegaciones o con los visitantes extranjeros. Algunas proceden de reportajes, que por las audiencias sabemos que le hacían llegar, desde las de la visita de Eisenhower, remitidas por el propio presidente americano, a las de manifestaciones en la Plaza de Oriente (Arriba). Lo solía hacer en los años 40 la agencia Cifra.

-Pasando páginas se percibe muy bien el ritmo cinematográfico de serie por capítulos tan habitual. Hay como dos partes dividas por la guerra civil…

-Sí. Nos interesaba explicar que Franco ya era Franco antes de la guerra. Ya era un mito surgido de una necesidad social. Es el héroe necesario o la proyección de esa necesidad. En África, se convierte en la leyenda heroica de una guerra llena de frustraciones para los españoles. Durante la República, es el valladar último ante la amenaza revolucionaria que se hace real en 1934 y al estallar la guerra es la esperanza ante lo que ha sido un fracaso entre el 18 y el 20 de julio de 1936 (se transforma en la única esperanza de salvar la vida para los que han quedado en la zona republicana, la más poblada, que se enfrentan al exterminio). Franco guardaba, suponemos que debió ir recuperando fotos porque gran parte de sus recuerdos se perdieron en el saqueo de su casa en Madrid por parte de los frentepopulistas, en unos álbumes sus fotos de África; las de Zaragoza se conservaban en las memorias de curso/promoción elaboradas. A las imágenes lo que acompaña en este período son los textos del propio Franco o los extraídos de la documentación militar. Ahí tenemos reproducidos no solo los extractos de sus memorias que el doctor Vicente Pozuelo publicó sino otros fragmentos como en el que narra una de sus primeras acciones en África, junto con la visión que la prensa transmitía del guerrero.

La segunda parte, los capítulos de la serie, son temáticos y en ellos vemos a Franco envejecer siendo Franco una y otra vez. 

-¿Las fotos derrumban mitos?

-Rotundamente sí. Fueron ellas las que vertebraron la obra, las que impusieron los capítulos. En el principio el planteamiento fue un libro meramente fotográfico con pies amplios, pero el material pedía otra cosa. Biografías de Franco hay muchas y seguirán llegando a las librerías, pero esta es distinta. Las fotos nos llevaron al intento de trazar una biografía personal. Las biografías de Franco son básicamente biografías políticas que recorren su régimen. Esas ya existen, el lector las conoce. El 75% de nuestro trabajo es otra cosa. 

Las fotografías destruyen el mito. Mejor dicho el antimito de los hagiografos del antifranquismo. Nos dicen estos autores: Franco no era carismático, pues las fotos dicen lo contrario; Franco estaba frustrado… por su voz… y las fotos nos presentan a un orador de movimientos enérgicos que pronuncia cientos de discursos; Franco era despreciado internacionalmente, pues por las fotos no lo parece; Franco era un dictador impopular, odiado… pues las fotos dicen lo contrario. Y luego están las comparativas que quienes no tienen recuerdo directo de la época realizarán… animo a que se fijen en los dispositivos de seguridad que le rodean. Franco era el dictador de las oligarquías y los poderes financieros, nos cuentan, -en realidad no se llevó bien con las oligarquías tradicionales-, pero en las fotografías se pasa la vida repartiendo viviendas, inaugurando pueblos, dando tierras (las parcelas de Franco que se decía en Andalucía en la época); Franco causó el retraso de España y no la modernización, pero las fotos dicen otra cosa… Y eso que las 1.600 fotos son solo un pálido reflejo de la realidad.

-Me parece que habrá segunda temporada.

-No lo sé, pero hay capítulos por escribir, pero depende de las fuentes y del éxito de la primera temporada.

-En la obra, en la parte textual, aparecen muchos documentos.

-Serían las fotos de la palabra. Al tratar de realizar una biografía personal con poco material estrictamente personal -aparecen algunas cartas-, nos pareció importante buscar en el archivo de Franco esos documentos que tienen poco peso en una biografía política dado su valor anecdótico. Me sorprendió que Franco dedicara su tiempo, por ejemplo, a revisar la concesión de viviendas para casos extremos, muchos dramáticos, de necesidad. Ahí sí que utilizaba su omnímodo poder. Cómo la gente le escribe para pedirle cosas: desde una camioneta o furgoneta a una grúa (como esas y no otras conservaba es porque las debió atender), peticiones de ayuda de religiosos de cualquier lugar (tanto a él como a su mujer)… y hasta el discurso del padre Ángel en una de sus visitas que por lo que conozco de sus memorias se le ha debido olvidar… 

Franco disponía de unos fondos para ello que, a pesar de tener su contabilidad, algunos autores, todos los hagiografos del antifranquismo retrospectivo, confunden a conciencia con sus cuentas personales. Y vaya si los empleaba. Lo que ocurre es que casi siempre lo hacía sin publicidad. Solo era habitual publicarlo cuando se iniciaba la cuestación para Navidad que realizaba su mujer que en los últimos años era de 20.000 pesetas, lo que “animaba” a otros a contribuir.

Luego hemos querido dejar que sea Franco el que hable, el que nos diga cuáles eran sus intenciones, qué pensaba. Contamos con miles de páginas con sus discursos, sus numerosos escritos, artículos que no fueron, que sepamos, publicados; otros insertos en la prensa con pseudónimo. Por eso lo hemos utilizado profusamente en una biografía personal realizada para acercarnos al punto de vista de Franco.

-Pero si Franco era un mediocre orador, ayuno de sustento ideológico, de ideas simples…

-Le veo irónico. Lo que pasa es que los hagiografos del antifranquismo tienen alergía a la lectura de los discursos de Franco. Son muy interesantes y muy inteligentes. Aquello de “¿Y Franco qué opina de esto?”, era una realidad muy reveladora. Los discursos de Franco son comprensibles y directos. Él habla siempre como lo que era, un militar, sin artificios, sin adjetivos encadenados, sin frases inanes -hasta en ocasiones cuando está molesto se pone legionario-, expone logros, lo que se ha hecho y nunca promete nada que no vaya a cumplir. Y los oyentes lo saben, porque Franco se da enormes palizas hasta los setenta inaugurando cosas.

-Háganos un espoiler representativo del valor de una anécdota.

-Se va a enfadar el editor… Una que me llamó la atención, porque revela cómo era de opresiva y represiva la dictadura: Franco va de visita a Cataluña. Como es usual el jefe de la Organización Juvenil del Movimiento pide permiso a los colegios para que los chicos puedan ausentarse para acudir a homenajear al Caudillo a su paso por el lugar. Los salesianos no dan permiso pero 2 alumnos no hacen caso y se van a aclamar al Caudillo, ambos son expulsados del colegio por ello. Un dictador como Dios manda les hubiera cerrado el colegio, pero solo era Franco.

-De qué capítulo se siente más orgulloso.

-Yo particularmente del que hemos titulado “Cuando Franco era sólo Paco”. En él hemos podido tumbar y “zumbar” a los antifranquistas de pecunio y profesión (lo digo sin acritud). Pero dejo a los lectores el juicio.

-Para terminar defíname brevemente a Franco.

-En esto he variado mis puntos de vista. Franco fue un militar, que siempre actuó como tal; que aplicó a la política sus capacidades como militar, siendo para él la jefatura del estado un mando. Por ello siempre vivió en el pabellón de un general y por eso El Pardo era un cuartel, con rancho de cuartel, y su casa familiar el Pazo de Meirás. Fue también un héroe en la guerra, el “as de la Legión”, como se escribió en la época, aunque ahora se pretenda ignorar en el centenario de la unidad que ayudó a crear; fue un mito para los españoles que estuvieron con él y sigue teniendo ese componente mítico (pregúntele a Pedro Sánchez sobre ese valor mítico) y fue tan carismático como popular. 

Y ahí queda este libro que es un buen regalo para esta Navidad.

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